El País, con el 23-F

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Hace tiempo que lo de El País con el 23-F recuerda demasiado a la escena del abuelo junto al brasero dándole a la sin hueso recordando la Batalla del Albarracín, esa que casi le mata, esa en la que tuvo un papel tan decisivo, una batalla de la que todos los nietos, hijos y hermanos podrían escribir veinte folios, y cuya narración, en boca de un abuelo con demasiados años como para empezar ahora a faltarle al respeto, ya solo puede ser abrazada con condescendiente y paciente desesperación. Cuando el abuelo ofrece una tregua para tomar aire, solo los crujidos de la mecedora rompen el silencio de la sala, repleta de familiares que respiran, todos diciéndole con la mirada que sí al abuelo, todos preguntándose que a ver cuándo cojones está lista la cena para por fin poder dejar de escuchar al abuelo.Leer más »