Cristina Pardo no hace gracia

3UGetXZ9Pedro Águeda, periodista responsable de la formidable exclusiva de eldiario.es sobre el “amigo yogui” de la Reina Letizia, tiene una bio de Twitter un tanto atípica. A pesar de ser la clásica frase corta con ‘punch’ final, hay cierto aroma reivindicativo en ese escueto “Periodista desde antes que existiera Twitter” con el que uno puede intuir tanto. Una idea cristalina que no es posible expresar con menos palabras.

Podríamos escribir un libro entero explicando todo el daño que Twitter está haciendo a la profesión por dentro (fuentes poco fiables, rumorologías varias, atajos…) y por fuera (aquí un decálogo urgente de gilipolleces en Twitter). El panorama da tanto asco que la lógica periodista bueno = tuitero bueno ya no tiene ningún tipo sentido. Hoy, ser un buen informador no tiene por qué corresponderse con un follow automático. De hecho, la premisa más bien sugiere lo contrario: si el foco se centra sobre alguien, lo normal es que éste use el altavoz para decir chorradas. Es un contrasentido amparado por la solitaria dictadura del smartphone y los ratos muertos: toda ocurrencia es válida. Twitter hace tiempo que dejó de ser una herramienta meramente informativa para pasar a ejercer un papel del todo inesperado. Un papel que abochorna.Leer más »

El País contra Podemos

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Observen el pantallazo que ilustra esta entrada. Cinco noticias y un análisis dedicados a Podemos. Es de esta mañana. Podemos está en crisis, si hacemos caso a El País, el diario de información general con más lectores en España, históricamente progresista, aunque nunca de izquierdas, como remarcó la periodista Soledad Gallego-Díaz.

Esta entrada no debe interpretarse como una defensa a un partido. Lo que nos interesa es analizar cómo tratan los medios de comunicación, en este caso El País, el auge de Podemos y compararlo a cómo tratan a Ciudadanos.Leer más »

La decadencia de TVE

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No disparen al grafista.

Con motivo de su programa 100 al frente de El Objetivo, Ana Pastor concedió una entrevista a El Mundo. La presentadora del programa semanal de La Sexta hablaba en ella de dos puntos interesantes:

  1. Su estilo. Parte del público y algunos políticos critican a la periodista por impedir a sus entrevistados que se expliquen. Ella responde que podría ser “mucho más dura, porque es lo que practican fuera”. Asegura que si sus referentes periodísticos vieran sus entrevistas la considerarían “muy blanda”. No vamos a hablar mal del estilo de Pastor. La entrevista es uno de los ejercicios periodísticos más complicados. La misma fórmula no siempre funciona. Cada entrevistado es diferente. Nos guste más o menos, Pastor ha demostrado estar bien informada y trabajar con competencia en un país con exceso de entrevistas de puro peloteo.
  2. TVE. “El mayor piropo que nos echan es que hacemos televisión pública”, dice sobre La Sexta. Más allá de que la tesis sea cierta o no, la periodista detecta una decadencia en TVE.  “Lo veo con tristeza y cierta indignación”.

Es indiscutible. La cadena ha descuidado el servicio público los últimos cuatro años. El PP tiene un problema con el ente público fundado en 1957. No lo entiende ni sabe gestionarlo. Lo demostró en los años de Aznar, con Urdaci de brazo ejecutor, y lo ha confirmado con Rajoy. Una de las primeras actuaciones de su Gobierno fue aprobar un decreto ley para que solo se necesitara una mayoría simple en el Congreso al nombrar al presidente de RTVE –la ley de José Luis Rodríguez Zapatero exigía dos tercios–. El Gobierno de Rajoy pudo así escoger a Leopoldo González-Echenique sin el apoyo del PSOE. No es que con los socialistas TVE fuera la panacea, se cometieron errores de bulto, sobre todo en el apartado económico, pero sí que los contenidos de ahora hacen añorar a la de antes.Leer más »