10 gilipolleces de periodistas en Twitter

10 gilipolleces de periodistas en Twitter

  1. “Hay que leer a…”

La prostitución del imperativo. Hace tiempo que la recomendación mutó en orden. Se ha normalizado que un periodista tire de imperativo para recomendar un texto que, independientemente de su calidad, suele estar firmado por un amigo o, en su defecto, por un conocido o estrellita cuya lamida de culo dotará al emisor del tuit de una gratificación instantánea para su ego, su vida social, vida profesional o contador de RT’s. También puede ser que el periodista se haya encontrado con dicho texto de manera casual y que, de la manera más intencionada posible, lo recomiende con el único fin de hacer ver a los demás lo inquieto y curioso es este periodista tan sagaz que siempre consigue sorprendernos con sus inusitadas recomendaciones y su vastísima y variada sabiduría. Otras formas:  “Lean a…” “Hoy hay que comprar el (Nombre de publicación) y leer lo de (periodista trendy)”. “El artículo de X de hoy es de obligada lectura”.

  1. “Joder” (o minimalismos misteriosos similares)

Solo el emisor del tuit y un selecto grupo de personas (amigos o compañeros de faena, o a veces ni eso) entenderán por qué el periodista ha tuiteado esto, pervirtiendo por completo la razón de ser de Twitter: la comunicativa. Cuantas menos palabras, mejor, mayor será el dramatismo. Aunque el tuit suele ir referido a un acontecimiento noticioso en desarrollo, no está exenta la alusión a contingencias personales del periodista. Aquellos infelices que no entiendan de qué va la película se sentirán inferiores: ojalá supiese por qué X, tan importante él, ha tuiteado eso. La mayoría de las veces, estos mensajes producen rechazo e indiferencia: me la suda.

  1. RT de alguien elogiando mi artículo/libro

Uno sí, treinta, como que no. Es comprensible que un autor publicite en su perfil de Twitter un texto firmado por él, pues esta red social es una magnífica herramienta para que los periodistas puedan usarla de escaparate y alimentar así su imagen, demostrando qué es lo que tienen para aportar al mundo. Pero con mesura, por favor. Otra historia es que durante un periodo de quince, veinte, cuarenta minutos (o putos días enteros), esta persona se dedique en exclusiva a retuitear todo comentario elogioso hacia su persona u obra. Este abuso resulta agotador para aquel que siga al periodista. Para desgracia del pelmazo, además, su afán de ser altavoz de todos sus clientes evidencia que le leen cuatro gatos: si no pones filtro a tus RT’s, quince o veinte comentarios elogiosos sobre tu artículo son poquísimos. Y lo sabes. Además, inflar timelines con menciones a tu obra es simple y llanamente una estafa, ya que estás manipulando la conversación haciéndonos creer que se está hablando de ti. Mientras tanto, el periodista relevante de verdad (ese al que tu juegas a disfrazarte de), se dedica a trabajar, dejando que sean los demás los que hablen de él. Este perverso autobombo infinito busca únicamente saciar un ego famélico que, por más que coma, se mantendrá hambriento a perpetuidad.

  1. Chiste

Existe una cantidad alarmante de periodistas que más bien parecen humoristas frustrados y que, nadie sabe muy bien por qué, aprovechan cualquier acontecimiento noticioso para publicar un comentario escueto y con un chascarrillo final que produce la misma clase de vergüenza ajena que uno siente cuando la abuela se pone a decir gilipolleces en Nochevieja después de dos cervezas. La finalidad es doble: quieren un RT fácil para aumentar su número de followers y, de paso, dejar claro cómo de cools son ellos, tan ágiles mentalmente, tan por encima de la gris y previsible realidad de las cosas. A ellos no les engañan y, como cuando tú vas ellos vuelven, mientras tú intentas comprender la noticia, ellos ya tienen el chiste listo. Porque la noticia la sabían antes incluso de que fuese noticia.

  1. “No hubo ninguno como él”

Actores, cantantes, escritores… cuanto menos mainstream, mejor: siempre hay algún periodista que esta mañana,durante el desayuno, recién terminó de leer el libro más inaccesible (pero de mayor calidad) escrito por ese novelista que acaba de palmarla. El asunto adquiere tintes grotescos cuando el periodista aprovecha para tuitear de nuevo aquella entrevista que le hizo hace tres años (a veces ni siquiera hay entrevista, solo un encuentro de pocos segundos en un pasillo de hotel durante el cual el periodista pudo intuir la bondad y pureza del alma del muerto con solo un vistazo). Vomitivo. Es remarcable la manera en la que, superado el día de luto (a veces, ni a día llega), el periodista no vuelve a mencionar jamás al muerto. Jamás.

  1. “De esas noches en las que entiendes por qué te gusta…” (Pereza sintáctica)

La entrada de diario personal reconvertida en tuit. Publicación pobre, de pocos caracteres (para lograr así mayor impacto) que, no contenta con la innecesaria revelación personal carente de interés, adolece de una pereza sintáctica digna de horca. Es imposible recoger aquí todas las variables de esta fórmula más propia de adolescente con estudios sin finalizar que de una persona con licenciatura. O dignidad. Todas las variables, sin excepción, tienen en común esa naturaleza huérfana, como de haber sido extraídas del centro de una oración más larga cuyo comienzo y final sí otorgaban a la sandez algún sentido (que no interés). Como de haber sido extraídas de un diario personal tan aburrido que a nadie interesa.

  1. Tuit indignado en protesta por las condiciones de vida de la trucha de piscifactoría

Las causas grandes a veces son demasiado mainstream, demasiado manidas y, por eso, Twitter cuenta con una nutrida plantilla de periodistas dispuestos a invertir unos cuántos caracteres (pero nada más) para abanderar causas menores que, a su juicio, merecen tratamiento de asunto de Estado. Normalmente, la crítica airada lleva consigo un desconocimiento total o parcial del funcionamiento de lo criticado o, al menos, una carga de romanticismo e idealismo propios de aquel que no tiene ni puta idea de lo que está hablando. El autor del tuit es un infeliz que aún cree en la bondad de un mundo que se niega a funcionar bien solo por culpa de unos cuantos que no piensan como él; que el mundo es un lugar en el que todos sus habitantes cumplen siempre todas las reglas, y que tiro en la nuca al que no lo haga. Son mensajes nacidos del buenísmo enfermizo y/o de favores pendientes a amigos. O simple lameculismo periodístico. Y volvemos al punto 1: a veces resulta patético e incoherente lo mucho que un periodista puede lamerle el culo a otro de ‘mayor categoría’ elogiando textos que, sinceramente, no son para tanto.

  1. Comentario previsible

Se trata del espíritu contrario al punto anterior. Comentarios previsibles hasta el aburrimiento. Comentarios que nada aportan y que únicamente juegan a sumarse a la corriente mayoritaria, a la socialmente aceptada. No nos aburráis con vuestras nimiedades. Trabajad, haced algo productivo, pero no gastéis espacio en Twitter diciendo lo que ya dicen miles de personas para así poder poneros la chapita.

  1. Foto intrascendente

Has acudido a una rueda de prensa/evento, o simplemente te has encontrado una mierda en la calle y le has hecho una foto; o simplemente has comprado una mierda y le has hecho una foto. Nunca antes una red comunicativa había albergado semejante cantidad de archivos intrascendentes. Nos importan cero tus miserias y quehaceres, nuestra existencia no orbita en torno a ti y tu agenda. Supéralo.

  1. En directo

Siempre que hay una rueda de prensa o una noticia mínimamente trascendente, mi Timeline se llena de periodistas dispuestos a tuitear toda novedad relacionada, todo entrecomillado, como si la disfusión de dicha noticia dependiera de ellos. Es anunciarse el ganador de X premio y observar con una mezcla de deleite, simpatía y condescendencia cómo decenas y decenas de ovejas balan al unísono la misma melodía. La situación se vuelve truculenta y aún más vergonzosa cuando el tuitero da la noticia una o dos horas tarde; cuando muere Fulanito y nuestro amigo periodista, recién regresado al mundo, nos hace por fin sabedores de que Fulanito ha muerto. ¿Qué sentido tiene ese tuit? ¿Qué sentido tiene publicar cualquiera de los tuits de esta lista?

Cerrad la boca, dejad los dedos en paz, insectos.

Por favor.

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