Lo que hay detrás de la entrevista a El Rubius

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Fotografía de Thomas Canet que ilustraba la entrevista publicada por Papel.

En un nuevo disparate, a más de uno por número, la revista Papel de El Mundo publicó el domingo una entrevista con El Rubius que llevaba el siguiente subtítulo: “El youtuber más famoso, entrevistado por un reportero que no tiene ni tarjeta de crédito. El Rubius vs Pedro Simón. Fight!”.

Ese era el punto de partida: la entrevista entendida como una pelea de Street Fighter.

Más allá de que esa concepción de lo que debe ser una entrevista chirríe, la pelea que proponía Papel estaba amañada. En prensa escrita el periodista es quien tiene la última palabra: es él quien transcribe la entrevista, elige el título, selecciona la parte de la conversación que entrará en la maqueta, recorta y edita las respuestas, cambia el orden, añade una entradilla, escribe los pies de foto…

Era, por tanto, una trampa.

Tiene precedentes: Papel, revista que prometió salvar el periodismo, acabó dedicando un número a un reportaje-ficción, si es que existe, que no, en el que disfrazaban a un tipo de Franco y lo paseaban por Madrid. El periodismo entendido como circo. “Será uno de los reportajes del año”, prometía el director de Papel, Javier Gómez. Es El Mundo de David Jiménez, no tan diferente al de Pedro Jota Ramírez.

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Javier Gómez es un periodista que escribió desde París para La Razón y Europa Press antes de hacerlo para Crónica, suplemento que publica los domingos El Mundo y que tiene como contenido estrella reportajes sensacionalistas con titulares en mayúsculas y negritas. Para que entiendan en qué escuela periodística se formó Javier Gómez, ahí van dos ejemplos de los últimos artículos publicados por Crónica: Habla la ‘Ragazzina’ que traicionó al Papa y Un fantasma en comisaría(este con psicofonías y todo).  Tras cinco años en La Sexta, canal en el que puedes trabajar siendo gordo y feo si eres hombre pero no si eres mujer, Javier Gómez volvió en 2015 a El Mundo prometiendo “aportar ideas anglosajonas”. En su descripción de Twitter, se muestra convencido de que el periodismo “tiene futuro” siempre que sea “inteligente, multimedia y rentable”.

De momento, su revista incumple al menos dos de estos tres requisitos.

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En una forma loca de entender el periodismo anglosajón, Gómez ha querido que su revista sea objeto de chiste entre la profesión por sus reportajes-ficción, como el de Franco o uno sobre Donald Trump escrito desde el futuro. Papel se ha ganando a pulso ser considerada solo un año después de su fundación como un fracaso, un ejemplo más de que por, mucho que lo intente, la prensa española tiene problemas para conectar con la sociedad, a la que toma por tonta con portadas frívolas como la que retrató al dictador de Corea del Norte como un malvado de cómic.

El domingo, el periodista Pedro Simón firmó la entrevista con El Rubius, estrella española de Youtube con más seguidores en las redes sociales él solo que toda la redacción de El Mundo. El texto de Simón es condescendiente e incluye prejuicios desde el arranque. No se toma en serio El Rubius, una persona que, nos guste más o menos, tenga mejor o peor discurso, ha conseguido con dos herramientas accesibles para casi todos, una conexión a internet y una cámara, sumar 3.000 millones de reproducciones en Youtube. Píenselo: 3.000 millones.

Pese a ello y pese a todo respeto que merece alguien que cede parte de su tiempo para una entrevista, Simón descalifica a El Rubius desde las primeras líneas y lo presenta como “un chaval de 25 años que se tira hasta 15 horas encerrado en su habitación frente a una pantalla, que dice down o stalkear, que contesta 32 veces ‘no sé’, que hace vídeos mientras juega a la videoconsola o se folla a Pikachu y que -como explicación de todo lo anterior- te dice que es youtuber“.

No es solo que Simón pretenda pelear con El Rubius, sino que lo trata con arrogancia desde el principio. No se molesta en aprender nada de un youtuber que cuanto menos ha demostrado ser capaz de comunicarse con una generación con la que los medios de comunicación jamás ha conectado y que por un sinfín de motivos, que no se deben únicamente a la revolución digital, nunca comprará periódicos.

Sin ánimo de transcribir demasiado el texto original, incluimos un extracto para que se puedan hacer una idea del tono que emplea Simón para referirse a su entrevistado:

“¿De cuántas infamias se compone un éxito?, preguntaba Balzac consumido por los fracasos.

Y la respuesta la tenemos delante de las narices.

Casi 16 millones de suscriptores en su canal de Youtube, 3.000 millones de clics en sus vídeos, 5,2 millones de seguidores en Twitter (cinco veces más que Rajoy) y un montón de escenas propias de una estrella del rock.

La entrevista cuenta casi más del periodista que del protagonista. Por el texto nos enteramos de que el redactor de El Mundo desayuna a las 8.20 con sus hijos, que carece de tarjeta de crédito, Twitter y Facebook, que es su jefe quien le manda entrevistar a El Rubius y que el personaje le inspira “ternura líquida”, que a saber qué es. Como Simón y sus jefes parecen tener claro que el periodismo es lo de menos, el texto termina con el entrevistador pidiendo un autógrafo al entrevistado.

El tono es tan disparatado que ha sido criticado incluso desde las páginas de El Mundo. Uno pensará que ese reproche ejemplifica la pluralidad de ese periódico. Ni mucho menos. La columna es puro compadreo entre colegas porque pasa por alto lo más grave. El Rubius ha acusado a Simón de algo muy serio, por mucho que El Mundo se lo haya tomado a broma: mentir.

En un vídeo colgado en su canal, el youtuber exagera al decir que toda la prensa manipula, lo cual cae por su propio peso, como luego él mismo ha admitido, porque en todo gremio siempre hay quien hace bien su trabajo. La parte más interesante de la queja de El Rubius, la que los colegas de Simón pasan por alto, es la acusación de que el redactor se ha inventado parte de la entrevista. Es una acusación grave que en un periódico de prestigio vendría seguida de una investigación. Están en juego la verdad, el honor del entrevistado y la imagen de un diario y de un periodista premiado por la industria.

Si este reportero y sus jefes fueran serios y El Rubius mintiera, publicarían al instante el audio de la entrevista, que según ha asegurado en Twitter el subdirector de Papel Iñako Díaz-Guerra está grabada. Como no lo han hecho, con excusas absurdas que pueden leer más abajo, solo podemos concluir que el periodista ha mentido y ha adornado parte de la nota. De momento, y ojalá nos equivoquemos, esos ocho “ya” seguidos que transcribe Simón en una de las respuestas de El Rubius, que no son ni cinco, ni seis ni siete, sino ocho, deben incluirse en el periodismo-ficción que tanto gusta a Papel y a su director.

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